Knight Capital: el bug que casi lleva a la bancarrota

Hoy en día los sistemas de información gestionan un gran número de procesos, muchos de ellos de vital importancia. El sistema de misiles de Estados Unidos, el control del tráfico aéreo o el sistema de frenos ABS de nuestro coche son algunos de los procesos y donde cualquier tipo de fallo puede resultar fatal. A pesar de las pruebas, en distintas condiciones se puede disparar algún bug no controlado que puede llegar a ser fatal y, precisamente, eso fue lo que le ocurrió la semana pasada a la empresa de inversiones Knight Capital donde un bug de software acarreo unas pérdidas de 440 millones de dólares.

Knight Capital es una compañía de inversión que se dedica a la compra-venta de acciones en la bolsa de Wall Street, la actividad de este tipo de empresas es frenéticas y la velocidad en la realización de las operaciones es clave para poder rentabilizar las inversiones. Con la idea de ganar celeridad en las operaciones y automatizar procesos, la compañía recurrió a una aplicación para realizar transacciones de manera automática y programó una serie de compras y ventas que se debían ejecutar durante varios días.

¿Qué terminó pasando? El sistema en vez de ejecutar las operaciones siguiendo la línea temporal que se había planificado, terminó realizando las transacciones una tras otra y, por tanto, realizando las compras y las ventas al precio del 1 de agosto. Millones de acciones fueron cambiando de manos a un ritmo frenético y sin control, provocando que la compañía perdiese el equivalente a 4 veces sus beneficios del año pasado. Además de las pérdidas, la reputación de la compañía cayó por los suelos y el valor de sus acciones pasó de 4 dólares a algo menos de 1 dólar, es decir, prácticamente nada.

Con unas pérdidas de algo más de 440 millones de dólares y el valor de la compañía en mínimos absolutos, Knight Capital ha estado a punto de entrar en bancarrota si no llega a recibir una inyección de capital de varias firmas de inversión.

45 minutos de mal funcionamiento fueron suficientes para llevar al borde del abismo a la compañía y su cartera de clientes además de provocar problemas al funcionamiento del propio Wall Street y unas 100 compañías cuyas acciones fueron vendidas “sin control”.

No sé si llegaremos a conocer qué pasó realmente pero sucesos como éste ponen de manifiesto la necesidad de someter a pruebas exhaustivas cualquier tipo de sistema, máxime si éste gestiona procesos críticos.

Via: money.cnn

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